lunes, 6 de julio de 2009

MACRI, BOCA Y EL NEGOCIO CON BILARDO

La contratación de Carlos Salvador Bilardo para dirigir los destinos del equipo profesional de fútbol fue resuelta por Macri luego de encargar la realización de una encuesta a los hinchas. Se buscaba así, fabricar un consenso mayoritario para atribuirle después a ese público que es de lo mas variado, deseos y expectativas que, en gran medida, son meramente un reflejo de los objetivos que ya se habían fijado de antemano los dirigentes.

Por otro lado, en una serie de discursos que Mauricio Macri puso en circulación, quedaban explicitados cuales eran los valores que tenían que privilegiarse dentro de la institución, para afirmar un nuevo "orden" en el cual la distancia social sea no solo reformulada sino también más visible.
De allí, entonces, la preocupación del presidente Macri por establecer una firme pirámide jerárquica que luciría cristalizada con los dirigentes en la cima y los demás actores en la base, tomando como modelo a seguir la forma organizacional que fuera adoptada por poderosos clubes europeos (Confirmando una vez mas esa tendencia a descontextualizar tan propia de la dirigencia argentina de los últimos años, quién justifica sus mas diversos procederes refugiándose en el ejemplo ajeno).

La pobre campaña que realizó el primer equipo de fútbol durante el año 1996, defraudó las expectativas de los hinchas que habían confiado en las promesas del nuevo presidente quién había sostenido, desde sus primeros discursos, que conformaría rápidamente un equipo "ganador". El famoso “Dream Team” . Nunca a un técnico le dieron todos los gustos como a Bilardo, tantos gustos para tan pocos logros, en realidad ninguno.

En este contexto, Mauricio Macri se montó a caballo de una teoría conspirativa e intentó poner en juego todo el poder que ha acumulado Boca dentro del ámbito futbolístico, como consecuencia del gran torrente de público (y el consiguiente dinero) que puede movilizar, en todo el país, desde hace ya varias décadas. Así, confiando en su prestigio social y en su capacidad para movilizar fácilmente la voluntad de los hinchas, Macri intentaría presionar a las autoridades del fútbol argentino y a los árbitros de los partidos para que los fallos polémicos de estos últimos que, según su propia versión, estaban perjudicando a Boca Juniors, se terminaran de una vez por todas:
"... voy a pedir a los hinchas que no vayan más a la cancha cuando juguemos de visitante..."

Como consecuencia, entre otras cosas, de las presiones ejercidas por las autoridades boquenses, el referí Javier Castrilli, luego de dirigir un partido en donde el equipo de Vélez Sársfield venció a Boca por goleada y él se animó a expulsarle tres jugadores, no volverá a dirigir al club de la ribera durante cinco meses. Es que la institución dirigida por Macri había pedido un duro castigo para el árbitro, preparando así el terreno para que en un futuro la marcha del equipo no se topara con ese tipo de contratiempo.

( Es interesante resaltar lo que tiempo después comentaría Javier Castrilli: " En las reuniones del Colegio de Árbitros, el presidente Jorge Romo les dijo a los jueces que antes de sancionar tenían que fijarse en los clubes que les tocaba arbitrar y en que dirigentes tenían esos clubes" (Página/12, 26/9/98). Olé, 12 de agosto de 1996.)

LOS GASTOS CON BILARDO
GASTOS

CLAUSURA 1996
Basualdo 1.085.000
Verón 1.500.000

APERTURA 1996
Cáceres 4.000.000
Pineda 1.000.000
Riquelme 800.000
Gamboa (50 %) 600.000
Ruiz 800.000
Abbondanzieri 1.000.000
Latorre 1.220.000
Rey 250.000
Guerra 1.050.000
Rambert 3.000.000
Navas 250.000
Andrizzi (80 %) 160.000
Pompei 2.220.000
Capece 160.000
Carrario 1.300.000
Cagna 1.500.000
Dollberg 1.000.000
Lorenzo (prestamo) 150.000
Toresani 600.000
Guzman 550.000
Cedres (50 %) 800.000
Sava 1.000.000

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